7/30/2009

La Democracia en tu cara

Ricardo Sanín-Restrepo

RESUMEN
La ideología liberal se enuncia a sí misma como el triunfo de la razón y el final de la historia, un hoy elástico capaz de reducir la realidad a la categoría de necesidad absoluta enmarcada en la existencia de universales que están por fuera de la historia pero que crean lo histórico; por fuera del lenguaje pero que crean el lenguaje. Todo problema ético del liberalismo queda reducido a un problema de validez. La función de los universales es presentar la ideología como no-ideológica, como la “esencia” que demarca el adentro y afuera de lo normativo. La economía del poder de los universales se sustenta en una lógica circular y autorreferencial. Cuando se subvierte esta lógica se capta que la limitación del conocimiento está en el corazón del objeto que es la misma finitud y antagonismo de los sujetos. El formalismo liberal tiene su expresión más nítida en la “grundnorm” kelseniana que privilegia la unidad del objeto y la sumisión absoluta del sujeto a partir de un lazo racional unidimensional que confunde el principio del orden con el orden concreto, ésta es la raíz lógica de toda desventura liberal. El poder original no proviene de ninguna estructura ontológica universal. La grundnorm como universal no es más que un particular finito que reclama el lugar de lo absoluto luego de una imposición violenta e ideológica. Si se toma la democracia literalmente, en su aspecto constitutivo más radical, y se le suma el sujeto como fisura de la realidad objetiva desaparece de un soplo la suposición kelseniana y el espacio político/jurídico se reabre para el sujeto político.

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