1/18/2010

El frijol amarillo y el Colonialismo intelectual.

Camilo Vallejo Giraldo

“Nuestras fuerzas combinadas nos permitieron establecer una red de gobiernos y sector privado que sentó las bases para lo que luego se convirtió en los ADPIC” . Estas palabras enarbolan un triunfo, dan imagen al orgullo de alguien que logró influir sobre una decisión determinante dentro del comercio internacional, pero cuando se revela el nombre de su autor, es imposible no sospechar la presencia de la perversión del capital, esa codicia que pretende un sistema normativo homogéneo, una totalidad, un único imperio, una universalidad que desconoce las dinámicas de las culturas particulares y locales, con el fin de edificar puntos de partida de la producción, el comercio, la riqueza y el progreso, como lo son la seguridad y el mercado.

Los derechos (en especial los de propiedad) que hoy en día recaen sobre el patrimonio intelectual, no son más que otra expresión del capital en su búsqueda de nuevos mercados, los cuales, partiendo de las ficciones económicas sustentadas en el derecho, permiten nuevas oportunidades de maximización y, sobre todo, la preservación de la acumulación de recursos que ya comienza a ser tan esquiva en otros campos. Así lo expresa Mark Getty, heredero del magnate petrolero J. Paul Getty:

La propiedad intelectual es el petróleo del siglo XXI. Miren a los hombres más ricos de hace cien años; todos hicieron su dinero extrayendo recursos naturales o llevándolos de un lado al otro. Todos los hombres más ricos de hoy han hecho su dinero a partir de la propiedad intelectual.

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