11/17/2010

Demoliendo Hoteles

Camilo Vallejo Giraldo

Se dice que Caldas es un hotel, que mientras se muestra como un “buen vividero”, surge la sensación en los habitantes de verse en un lugar que no les pertenece, sintiéndose como inquilinos en un espacio prestado. Este hotel es una gran imagen que busca velar la realidad de la justicia de padre que impera, sus procesos de exclusión y de asimetría, extrayendo toda imagen displacentera del yo y construyendo en su lugar un edificio placentero de recuerdos encubridores. Por otra parte, sirve de estrategia para promover entre la comunidad la identificación y la emulación con el padre que la usa para conservar su lugar de goce absoluto. Alrededor de la justicia del padre surge una ciudad letrada que define y retiene los paradigmas nominales y significacionales, frente una ciudad real conformada por los sujetos que han sido despojados de su posibilidad de construir verdad y de nombrar su realidad. Es por esto que la propuesta se centra en invitar a identificar cuatro aspectos: 1) siempre hay una parte de la ciudad real que resiste a ser absorbida por los sistemas y los universales letrados; 2) un uso constitutivo del derecho es el que busca la restitución de la autonomía de nominación de los despojados, la defensa de la justicia de hermanos y la no usurpación del lugar del padre; 3) que la reivindicación de la capacidad de producción de verdad exige transformaciones epistemológicas; y 4) que el sujeto en su condición encarna el acontecimiento que rompe sistemas y que la fidelidad hacia el acontecimiento es la fidelidad hacia su propia humanidad de creatividad ilimitada y acción imprevisible.

Ponencia presentada ante la Universidad de Caldas en noviembre de 2010

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