5/28/2012

Entrevista a Oscar Guardiola-Rivera




|¿Y qué si latinoamérica gobernara el mundo? |


Daniel E. Florez Muñoz


Con ocasión al lanzamiento de la edición en español de su más reciente libro “¿What if Latinamerica ruled the World?” en el marco del HAY FESTIVAL CARTAGENA 2012, tuvimos la oportunidad de que el profesor Guardiola en un desayuno de domingo respondiera algunas de nuestras inquietudes sobre su formación, su vinculación con el Giro Decolonial y finalmente su lectura actual de América Latina. A continuación la entrevista.

  

Daniel E. Florez: Oscar, durante tu juventud como estudiante universitario participaste de forma activa al interior de la movilización estudiantil que se denominó la 7° Papeleta, dicho movimiento posibilitó en gran medida la apertura política, social e institucional a un nuevo proceso constituyente en Colombia. ¿Cuál fue el impacto que tuvo al interior de tu carrera profesional y académica esa participación?

Oscar Guardiola-Rivera: Yo diría que mas que impacto en mi vida política, yo describo en [Oscar se levanta a saludar a Jane Teller, escritora Danesa invitada a Hay Festival Cartagena para presentar su exitoso libro “Nada”, la cual se sienta y escucha atenta el desarrollo de la entrevista] No afecto tanto mi vida profesional como personal y mi apreciación de la política. Yo digo de manera quizás algo sencilla que eso para muchos de nosotros fue el momento de pérdida de nuestra virginidad política, porque solamente en ese momento, tuvimos una experiencia muy directa con aquello de lo que se trata el juego político, el teatro político en Colombia, con su falta de ideas, su capacidad para reinventarse y para reinventar el país; y creo que para todos los que participamos en ese movimiento, en esa experiencia, eso nos marcará de manera definitiva.

Por ello, no es una coincidencia que todos esos nombres y todas esas personas sigan de manera muy activa tratando de abrir el espacio político, pienso por ejemplo en Claudia López, quien termina abriendo el espacio que va permitir denunciar la parapolítica; pienso en Catalina Botero desde su posición como redactora para la libertad de expresión en la Organización de Estados Americanos; pienso en Hollman Morris quien se convierte quizá en el único periodista investigativo critico que queda en el país; pienso en Fabio Villa que ahora está en la política del departamento de Antioquia; y en Oscar Sánchez que es el nuevo secretario de educación de la alcaldía de Bogotá, y no me sorprende de nuevo, que cada una de esas personas repita en su vida profesional lo que yo siento de manera muy profunda, es un compromiso muy existencial con la posibilidad de abrir el espacio político en Colombia y en particular, esto si ya en mi caso, de crear una alternativa de izquierda critica, una alternativa que al mismo tiempo sea razonable.





DFM: Durante tu formación académica hiciste un doctorado en filosofía en la Universidad de Aberdeen en Escocia, en la cual, defendiste una tesis sobre Marx, la consciencia y los problemas de la ética. Háblanos un poco sobre este asunto ¿Por qué esa temática y qué elementos encontraste en la misma que perviven actualmente en tu pensamiento?

OGR: La razón por la cual me voy a estudiar filosofía, a hacer mi doctorado en filosofía en Escocia, tiene que ver con el hecho de que es allí, en la central de la ilustración escocesa desde donde luego va a ser posible el análisis de la economía. Las relaciones entre la economía, la política y la filosofía, desde un punto de vista crítico. Es imposible leer a Marx, leerlo bien, sin entender su relación con los ilustrados escoceses con Hutchenson, con Adam Smith, con todo lo que significó el análisis de las herramientas políticas y jurídicas, que digámoslo así, le dan forma a todo el aparataje societario desde el punto de vista de la apropiación con fines acumulación. Para ponerlo de otra forma, quizá se trataba básicamente de prepararme para poder leer bien a Marx y Hegel. No es posible leer a Hegel, sin entender que su crítica a la manera en que la sociedad moderna ha dispuesto del dinero y el comercio va a dar lugar a nuevas formas de esclavitud, sin antes haber leído a Adam Smith, pues es leyendo Smith y a los escoceses que alguien como Hegel y Marx se van a dar a la tarea de sentar una serie de bases criticas que van a ser fundamentales para la filosofía y el pensamiento contemporáneo.


DFM: El Giro Decolonial supuso un nuevo momento para pensar las Ciencias Sociales desde las comunidades periféricas, dando nuevos sentidos y mostrando las contingentes supuestos que soportan la universalidad científica. Me gustaría que nos comentaras un poco cómo haces el tránsito a la cuestión decolonial. ¿Cómo fue tu contacto con Santiago Castro Gómez y el Instituto Pensar? ¿Cómo fueron esos primeros momentos y agendas de trabajo compartidas?

OGR: Yo regreso en el 98 tras haber terminado mi doctorado en Escocia, con el fin de fundar un instituto, lo que teníamos en mente, era algo así como el Instituto de Estudios Sociales de Frankfurt, algo que no existía en Latinoamérica y que constituía un espacio que permitiese hacer filosofía siempre en contacto con la realidad que la circunda. Lo que me une a Santiago [Castro Gómez] es, en comienzo, una afirmación mutua acerca del carácter no abstracto de la filosofía, el convencimiento de que no es posible, como lo decía ayer en mi charla, deducir a partir de primeros principios puramente abstractos las estructuras fundamentales de la sociedad y de la realidad.

Y lo segundo que nos une es el convencimiento de que la filosofía no tiene porque jugar el papel de dar los elementos fundacionales de la practica o el lenguaje político, muy temprano rechazamos esa concepción fundacionalista de la filosofía; más bien nos era cada vez más claro de lo que se trataba al hacer filosofía era, digámoslo así, levantar las diferentes capas de la realidad y hacerlo de manera que se pudiesen hacer evidentes las manera en las que estructuras sociales, y diversos estratos del pasados condicionan las capacidad de las personas para pensar su presente y por tanto para imaginar su futuro. Santiago estaba en ese momento terminando su doctorado en Alemania yo estaba terminado el mío en Gran Bretaña, y el historiador Jaime Borja estaba terminando su doctorado en historia en México, Roberto Vidal estaba haciendo lo propio aquí en Colombia y Diego López estaba terminando su trabajo en Derecho en la Universidad de Harvard; todos nos dimos a la tarea de abrir un espacio que le permitiese a estas mentes jóvenes que, sin embargo, ya tenían muy claro un camino para renovar las maneras de acercarse a la realidad en nuestros países, que trabajasen juntos.

Lo tercero que nos unía era el conocimiento que la filosofía nunca se hace en solitario en ese siendo no hay filósofos y nunca nos intereso tanto el pensar la filosofía a partir los filósofos y partir de una suerte de experticia profesional que pudiese llevar ese título, más bien se trató de un trabajo de problematizar lo que existe en conjunto, desde el punto de vista de de lo que hay más allá, de lo que existe en este momento, es decir desde el punto de vista del futuro real, del “futuro que viene”, y el convencimiento que solamente desde esa posición era posible acercarse de manera critica a la situación presente. Es quizás por ello que regresamos a pensar las condiciones históricas y sociales, la posibilidad de pensar, crear y trasformar la realidad aquí, desde espacios y tiempos concretos, el espacio y tiempo concreto de América latina.

Santiago había tenido una exposición mayor de la que yo había tenido, a la filosofía latinoamericana, yo la había tenido en la Universidad Javeriana mientras hacia mi pregrado, pero para mí era mucho menos determinante la cuestión de la búsqueda de identidad o subjetividad latinoamericana, que era más importante para Santiago, en cambio, lo que sí me parecía más importante era precisamente, pensar las condiciones concretas, espacio temporales, geográficas del pensamiento; y es por eso que terminamos acercándonos a lo que luego va a llamarse el Giro decolonial, del cual en ultimas somos unos artefactos, no es algo que existiese en la mente de Walter Mignolo o de alguno de ellos, sino que resulta siendo el resultado mismo del trabajo colectivo, sin embargo, había fuentes germinales muy importantes, en mi caso un libro del historiador, filólogo y lingüista llamado Martin Bernal, un libro que curiosamente todos estábamos leyendo sin nunca haber convenido hacerlo, y es un texto acerca de la raíces egipcia de la estructura clásica griega, la llamada Atenea Negra, ese libro fue sin duda una epifanía para algunos de nosotros, y nos obligó a intentar hacer una excavación geológica pero lo menos análoga acerca de las condiciones del pensamiento en América latina, ayudándonos a deshacernos de un montón de prejuicios y mitos que adquieres durante la época de aprendizaje filosófico en la universidades, en particular, aquel que une  la filosofía con la civilización, mal llamada occidental.

Eso nos dio una enorme libertad para empezar a pensar sin pedir disculpas, sin necesidad de apoyarnos en éste o aquel pensador europeo como si se tratase de muletas, y una vez libres de las muletas, pudimos caminar, correr, saltar, nadar, tiranos al agua; y eso hizo que nuestra practica filosófica en el instituto no fuese la usual en nuestro medio, esa que se limita al simple comentario, sino que empezamos a hacer filosofía y lo que resulta de allí es el Giro Decolonial. A partir de los contactos que ya tenía Santiago, otros que tenía yo, otros que tenia Carmen Milan de Benavides, entramos dentro una red mucho más amplia que empieza a incluir a gente como Michael Hart y Walter Mignolo En la Universidad de Duke, a gente como Lewis Gordon, Nelson Maldonado Torres en Rutgers, que venía de de historia de sistema mundo, que venía de estudiar con Immanuel Wallerstein.

Esta conjugación entre diferentes perspectivas, diferentes geografías, pero todas ellas muy ancladas en el espacio y tiempo crearon un caldo que nos dio una época inicial en el Instituto que yo no dudo en llamar una Época Dorada, esa fue una época de la cual resultan textos que son hoy seminales, textos como la Colonialidad del Saber por ejemplo, en el que se inicia un debate con grandes autores y se introducen nuevos pensamientos en el debate local, al tiempo se independiza de cualquier cosa parecida estudios coloniales, lo que se hizo fue crear teoría, con textos como aquel en cuyo prologo ya aparece el dialogo entre el psicoanálisis y el pensamiento neo y postmarxista que estaban cultivando Ernesto Laclau y Slavoj Zizek en Gran Bretaña. El resto, como dicen, es historia


DFM: En textos como “Los 7 Puentes de Könisberg”, “El porvenir de una Ilusión” y “La Historia de un Asesinato por Ocurrir”, sugieres la necesidad de re-pensar y re-significar las categorías jurídico-políticas a través de la experiencia concreta localizada, lo que entraría a configurar una especie de Giro Decolonial en la Teoría Jurídica. ¿Cuál es la importancia de este proyecto en los momentos actuales por los que pasa América Latina?

OGR: Déjame responder a esto de dos maneras, la primera, haciendo notar un par de eventos que tuvieron lugar en Latinoamérica y que pasaron desapercibidos como suele suceder en nuestra filistea prensa nacional, una prensa que carece por completo de cualquier capacidad de análisis y en la que ni si quiera existen los supuestos culturales que le permitieran a jóvenes como tú y otros jóvenes filósofos y teóricos jurídicos, enlazarse con la realidad. El primer evento tuvo lugar en Caracas, en el Congreso de Filosofía durante el cual, Ernesto Zabala el coescritor de Gianni Vattimo, afirmó que se trataba de un momento que obligaba a la “filosofía sin calificativos”, de lo que se trataba era de pensar el porqué Latinoamérica llamaba a los filósofos.

En América latina está ocurriendo un renacimiento cultural, económico y político de una intensidad que uno no debería dudar en calificar una suerte de “ilustración latinoamericana”, un momento de estallido creativo que ha dado por resultado una serie de herramienta que permiten entender la realidad global desde América latina y para América latina, pero ya no con intenciones particularistas o regionalistas, sino de manera global. Es decir, desde América latina se están diciendo verdades universales, y desde aquí están saliendo, valoraciones con implicaciones universales, por ejemplo, aquella que evoca Evo Morales y Álvaro García Linera, este segundo en particular pensador muy reconocido, al empezar a hablar los “Derechos de la Madre Tierra”, aquí hay ya verdades que son universales!

No se está simplemente pensando hacia dentro, que era lo que solía ocurrir hasta el digamos hasta el comienzo de los 80, sino que desde América latina, desde ésta localidad espacial, desde el reconocimiento y el análisis de las estructuras geográficas, históricas, políticas y sociales que han condicionado los desarrollos de nuestras realidades, desde aquí se empieza a pensar el globo y América latina aparece no ya como una suerte de excepción, como un elemento solitario a la manera que solía definirlo la literatura del mundo de los 70, sino que es más bien un caso ejemplar que ilustra la verdad universal de los efectos del capitalismo global sobre prácticamente toda la civilización moderna, revelando tanto su lado más oscuro, como —y creo que esto es lo que está ocurriendo en la primera década del siglo 21 con mayor intensidad— las maneras de salir de esa caverna para utilizar la muy conocida parábola platónica, y entrar en un momento de claridad, por tal razón, en éste momento la única región del mundo que ofrece claridad al panorama global es América latina. Uno podría ponerlo en términos simplista diciendo que el mundo de hoy tiene frente suyo la necesidad de decidir entre 3 opciones, las no democracias felices del este, lideradas por China, las democracias desesperanzadas de Europa o los Estados Unidos, y esta es nuestra apuesta por supuesto, las democracias felices y optimistas de América latina.

Y es que América latina está dando una serie de ejemplos al resto del mundo, desde sus políticas de trasferencia directa de dinero como “Bolsa Familia” en Brasil o “Pro-Mujer” en Bolivia, las cuales ya están siendo replicadas. Esto de una parte, de otra parte, resulta claro en particular desde la crisis del 2008, que la idea, de acuerdo con la cual, el progreso tiene como contenido la repetición de modelos que ya existen en otro lugar, simplemente se diluye o desaparece, en la medida, en que por una parte el modelo europeo entra en crisis terminal, y por la otra, los Estados Unidos revelan sus propias dificultades. Nos vemos obligados a entender que no hay modelos, y que entonces lo único que cabe hacer es pensar de manera autónoma en solitario y, bueno como lo diría un Kant, en este momento América Latina que había sido una joven adolescente objeto de deseo del conquistador deja de serlo y adquiere edad adulta, deja de ser esa niña “precoz en el arte de perder”, según la sentencia de Eduardo Galeano —al que mi libro le rinde homenaje— y se convierte en una mujer adulta que camina sola, y en éste nuevo momento esa posibilidad debe vislumbrase teniendo herramientas propias, prestas a explicar ese nuevo espíritu y el hecho de que ese nuevo espíritu ilumine en los términos de las verdades universales al resto del mundo.


DFM: En textos como “Deconstruyendo la nación” o “Regeneración o Catástrofe”, éste último escrito junto al profesor Juan Felipe García, se evidencia una apuesta teórica especifica, que supone una propuesta con dimensiones metodológicas y teóricas novedosas, las cuales sin embargo, parecen no tener continuidad en otros textos posteriores. ¿A qué se debe esta pluralidad o asistemáticos desarrollos teóricos?

OGR: Porque no estoy interesado! No creo que sea posible que la filosofía hoy pueda crear sistema, de hecho, creo que la idea misma de “sistema” responde a una muy mala lectura de Hegel, quien vea sistema en Hegel, o en Kant o en cualquier filosofo occidental o no occidental, lo ve solamente por dos razones: una porque no ha leído la obra entera, y usualmente esa obra entera se lee además en comentarios, se lee de segundazo y con eso quiero decir que se lee de una manera que ya la encierran una serie de cajones pedagógicos, la segunda manera es ésa, la idea de sistema fue inventada por comentaristas de los filósofos no por los filósofos mismos, en ninguna parte Hegel habla de hacer filosofía sistemática como si se tratase de elaborar una narrativa lineal!, de hecho la estructura si tal cosa existiese en el pensamiento hegeliano es mas circular, con esto me refiero a las imágenes de Nietzsche y algunos de sus comentaristas franceses, de lo que se trata es de una suerte de espiral, y me gusta la imagen de espiral porque sugiere, lo mismo que la matemática de conjuntos o la matemática espacial, una idea de infinitud, en cambio esta idea de sistema es una noción muy simplista, muy burda de una narrativa lineal que tiene un comienzo, un desarrollo y un fin; yo creo que la filosofía nunca ha hecho eso, por lo mismo nunca me di a la tarea de crear sistema, lo que propongo en textos como los que te has referido es, postular formas o herramientas para pensar diversos temas, son herramientas de pensamientos, y las herramientas de pensamiento son como las escaleras uno las utiliza para subir y luego las tira, no sirven para todo, no funcionan en todos casos, no tienen porque funcionar en todos los casos; porque la realidad determina como son los problemas, y no al revés.

Quienes piensan que existe algo como el sistema filosófico, piensan que pueden pararse en una idea y desde allí contemplar el mundo y ese por supuesto nunca es del caso, entre otras cosas porque un concepto llega siempre después, ó para ponerlo de una manera que prefiero, porque cosas como la imaginación no pueden seguirse pensando como simples facultades exclusivamente humanas, la imaginación es una suerte de estructuración de la realidad que tiene que ver con el paso de tiempo, pero el paso del tiempo no debe ser confundido con una narrativizacion lineal, el paso del tiempo tiene más que ver, si de imágenes de trata, con la infinitud matemática, con esos que Borges estaba pensando con la maneras precolombinas de pensar el tiempo como algo que siempre regresa, y porque regresa permite la retrospectiva que si te daría una idea de sistema o de totalidad completa, y esto es lo importante de la filosofía o cualquier escritura que se llame así misma crítica: la prospectiva. Si estas mirando hacia adelante no puedes hablar de sistema, porque hacia adelante no hay completud, hacia adelante el tiempo no termina, no en el sentido, en el que por ejemplo ese bellaco sofista Francis Fukuyama hablaba maltratando a nuestro Hegel de “finales de la historia”.

Y de alguna forma éste libro “Y si Latinoamérica gobernase el mundo” y ya está presente también en varios textos anteriores, varios de los que acabas de nombrar, un poco de lo que se trata es de volver a pensar la historia universal; universal en historia no hace relación a una idea de totalidad que engloba, el universal hace relación más bien a una idea de infinitud e incompletud. Hay mucho más en la realidad, existe mucho más en la realidad de lo que podemos ver hoy de los que podemos contemplar hoy o de lo que podemos cerrar hoy, y esa es la verdad que revelan las matemáticas, la topología, la física, y que también ha hecho suya la filosofía, inclusive las filosofías más prácticas como la que intentamos aquí nosotros, pues dan para pensar, que cualquier intento de sistematicidad es vano, y que además la identificación entre valores de verdad con formas de consistencia de completud carece de sentido.


DFM: Me gustaría que nos comentaras sobre tu libro “Being Against the World”. ¿Cómo fue concebido y cuál es la razón por la que no se haya traducido aún al español?

OGR: La razón por la cual no se encuentra traducido al español es porque a nadie se le ha dado la gana de traducirlo, está siendo traducido al portugués, al chino, al francés, al italiano etc. Esto es pereza intelectual, y el hecho que nuestras facultades de filosofía en Colombia se siguen dedicando a comentar al filósofo de turno, y quienes enseñan en ellas, creen que hacer filosofía es ponerse una marquilla que dice “yo soy analístico”, “sigo a Wittgenstein”, “yo soy posmoderno”, “yo soy afrancesado”, etc. Y por lo mismo siguen siendo incapaces de pensar la filosofía como un ejercicio de desarrollo de conceptos de inversión y de creatividad que es lo que intenta hacer ese libro. El libro tiene como punto de partida un hastío con la filosofía que se agota con las nociones de “límite”, de “finitud”, y de la noción que se sigue de lo anterior, de acuerdo con la cual, lo que le cabe hacer a la filosofía es pensar los límites de la razón humana, eso encierra a la filosofía en el cuarto trasero de intentar seguir yendo detrás de los desarrollos de la mente humana, cuando muy por el contrario, lo propio de la filosofía ha sido establecer los enlaces que puedan existir entre la imaginación – que ya dije que no es una facultad humana exclusiva-, el lenguaje —que tampoco es exclusiva— y las cosas. Al volver aquí uno podría pensar en un nuevo Husserl muy radicalizado, es volver a las cosas, es pensar que la filosofía puede volver a dedicarse a hablar de lo que existe en su totalidad.


DFM: En la formación de todo pensamiento, existen influencias que permiten el apropiamiento de determinadas categorías e incluso de presupuestos éticos que determinan el contenido crítico de los desarrollos teóricos. ¿Podrías identificar algunos de esos referentes que en tu caso hayan permanecido a lo largo de tu desarrollo intelectual? ¿Qué impacto ha tenido en propuesta teórica autores como William Twining, Brian Tamanaha y Slavoj Zizek?

OGR: La relación con William es una relación de mentoría, se vuelve mi mentor en Londres cuando estoy allí haciendo mi trabajo en teoría jurídica, de él aprendo dos cosas: la necesidad de pensar las instituciones políticas y jurídicas no en términos locales particularistas, sino desde una visión global, algo que quizás quienes habíamos leído a Marx y a los ilustrados escocés con atención sabíamos; y además, aprendo una parte muy importante de la filosofía política analítica anglosajona que aquí desconocen quienes dicen ser analíticos, es ésta idea que la unidad de análisis es el globo. Eso se vuelve permanente, una concepción permanente en mi trabajo. Con Brian el dialogo es un poco menos intenso y aparece también con William.
El caso de Slavoj y otros es muy diferente lo que aparece es una complicidad intelectual y política que tiene que ver en este caso en particular por un gusto muy intenso con una lectura de Hegel, que tiene que ver no con el Hegel que conocemos, se trata de un Hegel que empieza a extenderse hacia atrás, hacia la manera en que Franz Fanon lo ve, lo usa y lo reinventa; la manera en que Immanuel Kant estructura su producción filosófica no a partir de los textos críticos [en este momento llega Don Misael, líder campesino de la hacienda Las Pavas en el Sur de Bolivar. Es  uno de los protagonistas del libro “What if latinamerica Ruled the World”, todos nos levantamos para saludarlo, él se sienta, pide un café y sigue cuidadosamente el resto de la entrevista] te decía que de lo que se trata allí es de prestar atención a la manera en la que alguien como Kant estructura su producción filosófica no a partir de una idea abstracta de criticismo sino desde sus clases de geografía filosófica, es decir situada, ese es otro concepto o estructura que se vuelve permanente, bajar la filosofía del cielo de los conceptos y situarla en un lugar concreto, y en ello por supuesto sería innegable la influencia de nuestras formas de pensamiento precolombino que pensaron ese catastrófico evento: la Conquista, para ver si todavía existía para ellos un lugar en el mundo pasando por el primer texto de filosofía política que se escribe desde una perspectiva global porque solamente desde la periferia del sistema mundo se puede escribir en términos globales, se trata de la “El Primer Nueva Crónica y Buen Gobierno” escrita por Guamán Poma allá el 1615 y cuando notas esas relaciones entiendes qué es lo que está sucediendo. Me parece que esas son cuestiones permanentes en mi producción filosófica.


DFM: En tu más reciente libro sugieres un nuevo porvenir, donde latinoamerica por razones demográficas, económicas, políticas entre otras, tendrá en los próximos años un lugar privilegiado en el manejo de la economía mundial. Mi pregunta es, teniendo en cuenta que la realidad en la que nos desenvolvemos se encuentra cargada ya de jerarquías y procesos discursivos que han generado y perpetuado la subalternización de colectividades enteras, dicha realidad tendría entonces que ser resignificada para posibilitar un verdadero cambio. De lo que se trataría no es únicamente de construir un “hombre nuevo”, sino de repensar las categorías que rigen nuestro desarrollo social. ¿Cómo ves tú éste proceso de re-apropiación discursiva de espacios y categorías originalmente asociados con un proyecto de naturaleza colonial?

OGR: Me acabas de hacer una pregunta que ya contiene su propia repuesta, ¿cómo re significar una serie de leguaje que aparece asociados a estructuras colonizadores? la manera de hacerlo es de nuevo intentando volver a unir esos tres elementos que como decía en la charla de ayer, forman una suerte de trinidad mágica: la imaginación, la determinación entendida como voluntad y por supuesto la capacidad de visualizar un futuro, que al ser visualizado moviliza a hacerlo real y nos permite además juzgar el momento presente y juzgarlo como insatisfactorio, es de esa manera, creando ése tipo de imágenes como se hace posible vislumbrar éste futuro del cual hablo en el libro, que no es un futuro de años próximos sino que ya está teniendo lugar.

El año pasado en diciembre el mundo reconoce que Brasil desplaza al Reino Unido como la sexta economía mundial, realmente importa poco la posibilidad de medir eso en términos de economías reducidas a lo numérico, me interesa más la manera como ello tiene que ver con un nuevo espíritu una nueva conexión entre el lenguaje la imaginación, la voluntad, y la capacidad de movilizarse. En América latina existen herramientas de acción colectivas de las que la modernidad europea carece porque puso al dinero al centro de la definición de sus relaciones sociales y lo hizo de una manera tal que extinguió todas sus posibilidades comunitarias. Por ello, en mi libro hago un trabajo de reconstrucción histórica, preguntándome de donde vienen esas herramientas y termino haciendo un camino de 5000 años de historia en unas 250 páginas, es a partir de esas herramientas que han ocurrido unas movilizaciones que han abierto espacios políticos luego ocupados por gobiernos interesados en pensar las políticas de manera que puedan defender lo común, el bien común y lo común.


DFM: Al interior de esos procesos comunitarios vemos cómo la experiencia religiosa permite construir imaginarios colectivos que en algunos casos fungen como catalizadores de la transformación y la acción política concreta. La religión permite construir sentimientos de injusticia que terminan reduciendo las posibilidades de actuar éticamente al acto mismo de levantamiento. Teniendo en cuenta lo anterior, ¿Cuál es el papel del discurso religioso en la construcción de una teoría crítica desde Latinoamérica? ¿No te parece que en contextos culturales como los nuestros tendrían especial relevancia propuestas que articulan esta dimensión mística al momento de transformación política? , pensaría en Dussel o Benjamin por ejemplo.

OGR: ¡Muy buena pregunta Daniel! si uno está pensando y haciendo filosofía desde América latina tiene que reconocer que una de las herramientas fuertes de acción colectiva a las que me refería antes es las que podría llamar el humanismo religioso de América latina, que no tiene porque ser reducido a alguna denominación religiosa en particular o a algún conjunto de creencias o dogmas en particular, sin embargo, es claro que en América latina la función que ha cumplido la religión es la de vehicular una serie de demandas sociales y políticas porque es precisamente la estructura de la imaginación religiosa la que permite volver sobre el momento presente y juzgarlo insatisfactorio, un poco utilizando la mítica y la imagen del fin de los tiempos, Don Misael por ejemplo ayer hacia unas referencias muy explicitas a la manera que es “Dios quien llama a cuentas”, esa frase no debería ser interpretada si se la redujese a la repetición de un dogma vacio, lo que él quiere decir cuando utiliza ese tipo de metáforas es que uno no puede juzgar el momento presente, desde dentro del momento presente, tienes que situarse desde un momento futuro que no sea solamente posible sino que ya esté teniendo efecto sobre la realidad, eso que Walter Benjamín llamaba una “Memoria del Futuro”, y las memorias del futuro son elementos que vienen del pasado, narrativas que cortamos y dejamos incompletas, mi ejemplo favorito en el caso de América latina es la manera en que el sueño chileno se corta el 11 de septiembre de 1973 y es retomado por una generación muy joven que salta a la palestra política el año pasado, me refiero a Camila Vallejo y los otros estudiantes. Lo que me parece encantador es ese momento en el que una incompletud del pasado regresa al presente, causa revuelta, nos revela que lo que existe no es todo lo que hay, pues casi que te permite apreciar una especie de ironía en la historia, esa frase muy bella Hegel: “la ironía de la historia” que ha sido mal interpretada como si fuese una especie de script ya establecido, más bien se trata de ver como aquello que para muchos ya está perdido en la historia, los vencidos, los condenados de la tierra, regresan, siempre regresan; y esa es una figura propia del leguaje religioso porque en realidad es un paradigma mítico en la historia: es la historia de Orestes, es la historia de Jesús, de Osiris, es una historia que aparece en todas partes. Ese retorno es precisamente el momento del juicio, en el que nos damos cuenta que lo que existe es insatisfactorio, y que entonces hay que situarse en un allá para llamarlo a cuentas y una vez llamado a cuentas, eso implica que las cuantas van mal no van bien, que hay gente que no cuentan y que es desde esa posición, de la gente que no cuenta, desde donde se crea la historia universal, dicho de manera muy muy simple: son los que nos cuentan, los que aparentemente no cuentan los que hacen historia universal, y allí bueno, la filosofía mas reciente se ha dado a la tarea de pensar ese sujeto, Jacques Ranciere habla de la parte de ninguna parte, Slavoj Zizek ha hablado en muchas ocasiones de slum colective al que tú hiciste referencia en una de las charlas, yo prefiero y me parece más satisfactoria la manera en que lo piensa el filosofo caribeño Franz Fanon: los caídos, los condenados de la tierra; porque esa denominación nos permite unirlo enseguida a una realidad del puño que esta frente a nosotros que es la que representa Don Misael y comunidades como Las Pavas, los desplazados, los caídos, condenados, el lenguaje religioso viene es de ahí, del lenguaje de la tierra, las raíces egipcias y semitas de esa palabra de condena, tiene que ver con la expulsión de la tierra, la condena a vagar como lo hacen nuestros desplazados en Colombia, 4 millones de desplazados, vagar sin que nadie los vea, los invisibilizan, como hizo la fiscal de Cartagena el año pasado: no existen, no son desplazados. De allí viene ese uso criminal del leguaje, que en una forma del nominalismo extremo pretende que es posible borrar a la gente de la historia, si dejamos que eso ocurra le daremos la razón al sabio griego Anacarsis cuando decía “el derecho la política y las instituciones son como una telaraña muy fuertes para atrapar a los débiles pero muy débiles para controlar a los fuertes” y si dejamos que ello ocurra eso es una culpa colectiva, y esa culpa hiede, y ese hedor sube al cielo y el único resultado, solamente puede ser una forma de apocalipsis. Ya se lo imaginó de manera tan hermosa Gabriel García Marquez al final de “100 Años de Soledad”, cuando afirmó: y una tormenta llegue y arrase Macondo.



DFM: Finalmente… ¿Qué proyectos académicos vienen para ti ahora?

OGR: Este año junto a Costas, Slavoj y otros queremos continuar los diálogos que hemos abierto con amigos en el Brasil, en Colombia y en otros lugares con el fin de crear una suerte de red filosófica global, la idea es permitir el pensamiento filosófico en red, conectar a gente, esto solo es posible hoy gracias a la redes sociales. Se trata de copiar lo que hicieron los jóvenes desde el Cairo hasta Santiago de Chile el año pasado, si es posible salir a la calle, ocupar la plaza, crear táctica y estrategia en red, también debe ser posible pensar filosóficamente en red, sería la primera vez que nos hacemos preguntas filosóficas globales, esto no ha ocurrido antes, siempre es un nodo y una red, siempre en los nodos de una red comercial, pero ahora la red puede disponerse en modos de tiempo real, ya no hay retardamiento entre el nodo y la periferia. Como decíamos alguna vez con Santiago Castro ya no hay centros ni periferia, se mueven adentro de esa red. Así que crear una red que nos permita pensar nos entusiasma mucho y ese va a ser el proyecto.


Cartagena, Colombia
Enero de 2012




[1] Debo agradecer en la grabación y transcripción de la entrevista a Lía Catalina López por su entrega y valiosa labor editorial.
[2] Escritor Cartagenero. Investigador de UNICOLOMBO.

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